Es usual ver en el fútbol simulaciones de agresiones, para engañar al árbitro y propiciar sanciones contra el equipo contrario. Pero lo que hizo este jugador de la selección chilena Sub 20, no tiene precedentes. Tomó la mano del jugador contrario, y sin que este tuviera la menor conciencia de lo que ocurría, se propinó con ella un tremendo cachetadón, que lo dejó "noqueado". Una situación insólitamente cómica y, como bien dijeron los narradores, digna de Los Tres Chiflados.
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