Este cura húngaro, Zoltan Lendvai, piensa que la prédica no tiene por qué ser aburrida. Así que, para matizar las cosas, de vez en cuando se pone a hacer piruetas en su skate, demostrando que es realmente bueno patinando. Así, los jóvenes que lo escuchan se divierten mirándolo y luego regresan con más ganas a las clases.
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